Hoy en día el turista se caracteriza cada vez más en el momento de elegir su destino de descanso, escoger un destino en donde se pueda encontrar productos y servicios acordes con estándares de sostenibilidad.
En las últimas décadas se ha elevado notablemente la preocupación por encontrar fórmulas que equilibren la relación entre la promoción del turismo y el desarrollo sostenible
La sostenibilidad globalmente considerada remite a los límites ecológicos que enmarcan los procesos de producción y consumo a largo plazo; la sostenibilidad del turismo refiere al mantenimiento a largo del atractivo en el destino. Mientras que en el primer sentido, los límites vienen dados por las funciones de los ecosistemas globales y locales (capitales naturales) que no pueden ser sustituidas por el capital producido, en el segundo, la sostenibilidad a largo plazo de un desarrollo turístico requiere el mantenimiento de un conjunto de atributos ambientales básicos que son sustituibles por atractivos producidos, pero sólo hasta cierto umbral a partir del cual el bienestar que es capaz de generar el desarrollo turístico decae.
La evolución de la noción de desarrollo turístico sostenible desde el ámbito de los principios y definiciones al de los modelos operativos, y desde el antagonismo con el turismo de masas hacia la posición de movimiento y convergencia de éste hasta criterios y prácticas más sostenibles ha corrido pareja a otras propuestas minoritarias que cuestionan, por diversos motivos, la noción misma de turismo sostenible.
Los enfoques dominantes sobre el desarrollo sostenible adolecen de limitaciones fundamentales referidas al ámbito territorial del análisis, la escala y las relaciones intersectoriales del turismo.
Los ejes básicos en que se sustenta el paradigma dominante plantea que se trata de un desarrollo turístico que persigue satisfacer las necesidades y deseos de la población local en términos de mejora de los estándares y de la calidad de vida además, pretende satisfacer, las demandas de los turistas y de la industria turística, y mantener los atractivos para ambos y; por último busca tratar de preservar, los recursos ambientales que son la base del turismo, tanto en sus componentes naturales, como construidos y culturales.
Por lo tanto, la determinación de la sostenibilidad de los procesos turísticos debería considerar la globalidad de los ecosistemas y procesos ecológicos afectados por el desarrollo turístico.
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